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lunes, 3 de junio de 2013

CONSEJOS PARA LA RETIRADA DEL CHUPETE



                         A continuación los 8 consejos que nos da la 
especialista en Audición y lenguaje 
(Paqui Herrero) para retirar el chupete: 

1º- La edad ideal para retirar activa y definitivamente 
el chupete es hacia los 2,5 años. 
Previamente, ya en la segunda mitad del primer año se 
debe comenzar a limitar progresivamente su uso. En el
segundo año conviene tener restringido el recurso al chupete
a sólo algunas situaciones, como cuando se vaya a la cama
o en situación de mucha tensión emocional.


2º - No esta demostrado que resulte mejor una retirada 
paulatina o una brusca.


3º - Nunca recurra a castigos o medidas humillantes para forzar a su hijo a abandonar el hábito del chupete.


Reprender a un niño mayorcito por usar el chupete, dificulta su retirada definitiva. Alabe a su niño cuando logre dejarlo definitivamente. Festéjelo y muéstrenle el orgullo que nos produce el que vaya haciéndose mayorcito. Recuerde, utilice siempre estos refuerzos positivos. 

4º- Procure hacer participe a su hijo en la decisión de abandonar el chupete. 
Intente involucrarlo ofreciéndole, por ejemplo, que elija entre diferentes posibilidades, manifestándonos sus preferencias. Se le puede plantear para que elija entre tirarlo a la basura, enviarlo a la casa de los abuelitos, dejarlo una noche bajo la cama para que lo coja el ratoncito Pérez, implicar a algún familiar (por ejemplo el padrino), para que le proponga un trueque y se lo canjee por algún juguete o regalito etc. (¡Use su imaginación!). 

5º- Como hemos explicado anteriormente, en los niños mayorcitos, muchas veces funciona muy bien que el pediatra o dentista le explique lo que le puede pasar a su boca, y lo “ fea “ que se le puede quedar, si se sigue usando mucho tiempo el chupete. 

6º- Permítale que exprese sus sentimientos y preocupaciones en las situaciones en que más suele recurrir al chupete. 
Estén especialmente atentos cuando parezca enfadado o preocupado por algo. Préstenle mucha atención y procuren proporcionarles consuelo y cariño. 

7º- Si tras conseguir que abandone el chupete, su hijo vuelve a acordarse de él en los días siguientes y lo pide de nuevo (cosa que probablemente ocurra). Sea firme. Recuérdele que ya no hay chupete, y que el ya ha crecido y no usa esas cosas. 

8º- Cuando pretendamos conseguir que un niño mayorcito deje de usar el chupete, hay que intentar averiguar porque puede estar necesitando usarlo. 
Hay que intentar averiguar si existen situaciones que lo tengan preocupado o acontecimientos del entorno que le supongan una tensión emocional. No tendremos éxito si intentamos quitar el chupete sin ayudarle con estos problemas para los cuales el niño se esta refugiando en el hábito, tranquilizador para él, del uso del chupete. Intente averiguar a que preocupaciones está enfrentándose. Algunos niños recurren al hábito de chupeteo para, simplemente, reclamar atención.

Paqui Herrero Márquez
M Especialista Audición y Lenguaje

lunes, 6 de mayo de 2013

Ocho claves para educar sin agresividad


Qué hacer cuando tu hijo pega o le pegan
Un pellizco, una patada, un mordisco, una bofetada, escupir... los niños reaccionan con estas conductas agresivas en muchas ocasiones. A veces se les escapan estos gestos de forma accidental y otras de forma sistemática. En el entorno del niño, en el colegio, el parque, en reuniones familiares... existen muchas situaciones donde aparecen estos comportamientos: nuestro hijo pega cuando un amiguito le quita un juguete; o pega a los padres cuando no responden a sus deseos o le privan de algo que quiere; o le pega a él un compañero de clase porque quiere sus pinturas y no se las deja... Saber reaccionar ante ello es responsabilidad de los padres para erradicar y frenar este tipo de comportamientos. Dos expertos, Jorge Casesmeiro, director de Psicopaidos y asesor del Colegio de Pedagogos de Madrid, y Josep Miquel Menal, psicopedagogo y director de Isep Clínic Lérida, ofrecen sus opiniones para poder controlar estas situaciones y que no vayan a más.

 

Los más pequeños


«Con dos, tres o cuatro años el niño pega como un recurso que ha aprendido de forma involuntaria de los amigos o de los propios padres», afirma Miquel Mena. El pequeño entiende que ese gesto agresivo le reporta unos beneficios, es decir cree que pegando va a conseguir lo que quiere. «Si quiere el juguete de otro niño y comprueba que pegándole lo consigue, lo seguirá haciendo; si quiere captar la atención de los padres y constata que si les pega la tiene, aunque sea en forma de reprimenda, lo seguirá haciendo; si los padres le animan a responder pegando cuando otros le pegan, lo seguirá haciendo», asegura el psicopedagogo.

Para frenar esta actitud Miquel Mena recomienda «suprimir las consecuencias positivas» que se derivan del acto de pegar. «Si quiere el juguete de otro niño y le pega, evitaremos que lo consiga, le podemos decir que espere su turno o que nos lo pida a los padres; si nos pega a los padres, desviaremos su atención o responderemos con caricias y mimos. Si comprueba que llamándonos o enseñándonos sus juguetes obtiene una mayor respuesta y más positiva que pegándonos, dejará de hacerlo; si otros niños le pegan, le diremos que es una conducta incorrecta e intentaremos razonar con ellos o alejarlos de la situación».
Las rabietas, escupir, dar patadas o un mordisco son conductas explosivas del niño que suelen desaparecer a partir de los cuatro años y medio. «A esa edad los pequeños ya prefieren pedir ayuda a un adulto para resolver sus conflictos antes que pelearse», afirma Jorge Casesmeiro. En cualquier caso, Casesmeiro aconseja que los padres deben gestionar la agresividad infantil «sin agresividad ni ansiedad, deben ser capaces de contextualizarla y de intentar comprender sus causas para reaccionar con inteligencia educativa». Si a partir de los cuatro años y medio, el niño sigue lanzando mordiscos y arañazos con frecuencia es conveniente consultar a un profesional.

Cuando van creciendo


En edades más avanzadas, pegar puede ser «una válvula de escape para canalizar la ira acumulada ante una frustración que el niño no sabe resolver», dice Miquel Mena. Entonces «la opción es actuar sobre las consecuencias erradicándolas de forma positiva» o desviando su atención. 

En la adolescencia también se pueden dar conductas agresivas cuando los chicos perciben situaciones que creen que van a ser permanentes y sienten que no disponen de recursos para cambiarlas. Por ejemplo, cuando piensan. «nunca seré capaz de aprobar», «nunca acabaré de estudiar», «nunca encontraré trabajo»... En este caso, hay que identificar el origen de esa frustración y dotarle de recursos para afrontarlo.

Ocho claves para educar sin agresividad:

 


Ser constantes con una serie de pautas desde la más tierna infancia ayuda a prevenir conductas agresivas en los niños. Y también saber reaccionar ante determinadas situaciones cuando los pequeños se dejan llevar por sus impulsos y pegan a otros o les pegan a ellos. Miquel Mena y Jorge Casesmeiro ofrecen estos consejos a los padres:
—Los niños hacen lo que ven. Por eso, los padres deben dar ejemplo y no pegar ante sus provocaciones, frustaciones... Si los padres pegan al niño, él incorporará estos gestos agresivos a sus recursos de supervivencia.
—Formas de reprimir su conducta agresiva: hacerles entender que causan daño. Para ello podemos utilizar como recursos muecas de dolor o enfado. También la técnica de «tiempo fuera» funciona, castigando al niño en un rincón durante tantos minutos como años de edad tenga. Otra manera es identificar conductas positivas que le aporten los mismos resultados que las agresivas y reforzarlas mediante recompensas.
—Ambos progenitores deben aplicar las mismas técnicas.
—Cuando pegan a nuestro hijo en el parque, en el patio del colegio, en clase... tampoco hay que ceder. Es decir, si otro niño pega al nuestro porque quiere su juguete o su columpio, no hay que concedérselo. Si lo hacemos estamos enviando a los dos niños el mensaje de que pegando consiguen lo que quieren. Hay que hablar con los padres de ese niño, y según su receptividad y reacción, reprimir al que ha pegado primero.
Nunca responder que devuelva la agresión o que aprenda a defenderse, pues es abandonarle a la ley del más fuerte e incitarle a la violencia.
—Si dos niños se pelean deben ser separados inmediatamente, con firmeza y determinación, pero sin brusquedad. Hay que buscar el origen de ese conflicto.
La presencia de un adulto marca límites. Lo ideal es que los padres ayuden a los niños a comunicarse, que medien para que sean los niños quienes resuelvan el conflicto. Siempre con imparcialidad. Si una de las partes tiene razón hay que dársela. Hay que buscar soluciones justas, pero no culpabilidad ni humillar al otro.
Antes de poner límites al hijo de otro, se debe intentar hablar con los padres, abuelos o cuidadores. De todas formas, siempre podemos separar, impedir una nueva agresión o decir «esto no».
—Cuando es nuestro hijo el que ha pegado de forma accidental o intencionada es necesario disculparse. Es un aprendizaje que puede empezar desde muy temprana edad. El agredido debe ser atendido, pero cuidado con reforzar en él una imagen de vulnerabilidad que le lleve a identificarse con el papel de víctima.
—Las peleas entre hermanos forman parte de un ritual de crecimiento y de exploración de las propias fuerzas y límites, es también una rivalidad natural por el espacio vital, por el reconocimiento de los padres... Los hermanos se pelean con una «agresividad controlada». No obstante, hay que reaccionar: separar, buscar causas, mostrar consecuencias y tender puentes.
Debemos intentar ser equitativos tanto en reprimendas como en elogios, escuchar a ambas partes y otorgar mayor credicbilidad a la parte que se lo merezca. Los celos suelen ser uno de los motivos principales de las peleas entre familiares. Téngalo en cuenta.
—Los profesores y otros adultos del entorno del niño también pueden intervenir conjuntamente con los padres para corregir estos actos agresivos, consensuando actuaciones y averiguando cómo reacciona, según la opinión de Miquel Mena. Casesmeiro, por su parte, cree que «si nuestro hijo está involucrado en una pelea, no debemos delegar en otros adultos la resolución. Si intervenimos, hagámoslo de manera que nuestra participación aporte serenidad y madurez, que sea colaboradora y un modelo a seguir para los niños y para los otros adultos».
 M. j. P.B. Madrid- ABC/EDUCACIÓN

lunes, 29 de abril de 2013

Las lesiones cerebrales en los niños prematuros pueden ser reversibles


Las lesiones cerebrales en los niños prematuros pueden ser reversibles
Desarrollo del córtex cerebral en un niño prematuro y en uno a término. SCIENCE

Dos nuevos estudios que se publican en Science of Traslational Medicine arrojan más luz sobre por qué los niños prematuros son más propensos a desarrollar problemas cognitivos, de aprendizaje y atención que los nacidos a término. De acuerdo con ambas investigaciones, en teoría, podría ser posible estimular el crecimiento de un bebé y «persuadir» a las neuronas para que se desarrollen de forma completa para así prevenir o revertir, al menos parcialmente, las discapacidades cognitivas y de aprendizaje experimentadas por algunos niños prematuros durante su vida.

En el primer trabajo, el equipo de Stephen Back, de la Oregon Health & Science University en Portland (EE.UU.) examinaron los cerebros de fetos de corderos que había sufrido isquemia -bajo flujo sanguíneo al cerebro-. La falta de flujo sanguíneo al cerebro conlleva una menor cantidad de oxígeno y de nutrientes al tejido cerebral.

Se sabe que los bebés prematuros son especialmente susceptibles a la isquemia porque sus vasos sanguíneos los cerebrales en desarrollo son todavía muy inmaduros. Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para analizar el tejido de los cerebros de los animales y así vieron que las neuronas no habían muerto, como hasta ahora se pensaba que ocurría, sino que simplemente habían fallado a la hora de madurar de la forma normal.

Estímulos

Estos hallazgos, explica Back, desafían la noción de que una lesión cerebral en los niños prematuros, así como sus discapacidades cognitivas y de aprendizaje, son permanentes. Además, la publicación de sus resultados, coinciden con los del equipo de Steven Miller, de la University of British Columbia en Vancouver (Canadá), realizados en niños, y apoyan la idea de que las neuronas en el cerebro humano prematuro, de algún modo, se estresan y no se desarrollan, pero no están perdidas de forma permanente.

Miller y su equipo examinaron a 95 bebés prematuros nacidos entre la 24 y 32 semana de gestación -un embarazo a término es de 40 semanas-. Los investigadores analizaron el cerebro de los niños con imágenes de resonancia magnética; además evaluaron su peso, longitud, tamaño de su cabeza y otros factores como la presencia de infecciones o enfermedades serias. Así, descubrieron que el bienestar físico de los bebés en las unidades de cuidado intensivo neonatal afecta a la forma y a la rapidez en la que se desarrollan sus cerebros, específicamente la corteza cerebral.

Sin embargo, a pesar de que esta información sí muestra que un crecimiento pobre está ligado a una maduración neuronal y desarrollo cerebral limitados, los investigadores no han podido clarificar qué aspecto es crítico y determinante en el crecimiento: podría ser, creen, la nutrición, la ausencia de enfermedad, el peso, o una combinación de todos estos factores. Por eso, el paso siguiente es controlar a los bebés prematuros durante los próximos ocho años y continuar monitorizando su desarrollo cerebral con imágenes de resonancia magnética. 

Tomado de ABC/SALUD/2013
Advertencia.-
La información médica ofrecida en esta web se ofrece solamente con carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario.
Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.

jueves, 25 de abril de 2013

EVITE EL USO DEL ANDADOR Y ESTIMULE EL GATEO EN LOS BEBÉS



Para demostrar la importancia del gatear, os presento brevemente las 8 razones.
El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información cruciales... para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.

Desarrolla el patrón cruzado que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio del cuerpo humano. Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.

Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.

Permite el enfoque de los ojos. Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños.

El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto tiene una serie de ventajas de manualidad fina que luego influirán en la escritura. Además, al masajear la palma de la mano, ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones y texturas que siente. También, al gatear el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de las muñecas, de los hombros, de la columna vertebral, de los fémures y de las caderas. Así percibe la oposición de la gravedad y aprende a manejarse con ella.

Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta al medio. La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental, LA BRAZA, en todas las civilizaciones. Con esa nueva medida corporal el niño mide el mundo circundante, y por eso cuando de mayor volvemos a un lugar de la infancia lo percibimos más pequeño de lo que era, porque entonces la propia medida de la braza era menor.

Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro (cuando uno de los hemisferios se convierte en dominante y el otro en servidor para no tener que operar ambos a la vez).

Ayuda a poder escribir en el futuro. Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir.

Por todo esto, y simplemente porque es lo natural: demos a nuestros hijos todas las oportunidades de gatear.

martes, 23 de abril de 2013

Obligación de administrar medicamentos durante el horario escolar

 



Pregunta

¿Tenemos el deber de administrar medicación durante el horario escolar?

Respuesta

No está contemplado legalmente el deber de administrar medicamentos al alumnado durante el horario escolar, ahora bien la práctica habitual es que si se trata de un medicamento de uso doméstico se facilite, adoptando ciertas medidas preventivas, como es solicitar autorización a la familia en el caso de que sea posible, o consultar sobre posibles alergias al alumno.

En cualquier caso su actuación en estos casos dependerá de las circunstancias del hecho concreto,  pero debe tener en cuenta que debe actuar con la “diligencia de un buen padre de familia” según reiterada jurisprudencia, ya que de lo contrario podría incurrir en responsabilidad jurídica por omisión del deber de socorro y denegación de auxilio, debiendo además tener en consideración que durante la jornada escolar le corresponde al profesorado el deber de custodia del alumnado menor de edad.  Es por ello por lo que consideramos que ante un supuesto que requiera la atención inmediata, o primeros auxilios que conlleva la necesidad de administrar un determinado medicamento, para mantener la integridad del alumno, al existir un riesgo grave para su salud, se ha de actuar siempre con la citada diligencia

Nuestro consejo es que no se niegue en un caso de crisis, y exija la debida información y autorización de los padres y madres o representantes legales, siempre y cuando dicho medicamento pueda ser suministrado por cualquier  persona adulta y no requiera la intervención de un profesional (como ocurre con los primeros auxilios, o con el hecho de suministrar medicamentos bajo control médico), y ello en base al derecho aplicable en esta materia: Código Penal, artículos 195,196 y 412; Código Civil, artículos 1902 y 1903; artículos 139 y siguientes de la Ley 30/92, en materia de responsabilidad patrimonial, sin perjuicio además, de los derechos reconocidos a los menores de edad en cuanto a su integridad y custodia.

Como criterio general, además hay que tener en cuenta el protocolo de actuación diseñado por la Administración Educativa Andaluza, previsto por algunas Comisiones Mixtas  de Médicos (E.O.E.) y Asesorías Médicas de algunas  Delegaciones Provinciales,  así como lo que se disponga en las normas y reglamentos de funcionamiento interno de los centros educativos (ROF). Deberá por tanto comprobar si en las normas internas del centro existe alguna regulación al respecto y en su defecto puede seguir el protocolo para el caso de crisis convulsiva ya prevista y que le indicamos, remitiéndole para una mejor información, el siguiente Anexo:


ANEXO COMPLEMENTARIO

PROCEDIMIENTO PARA LA ADMINISTRACIÓN DE MEDICAMENTOS.

A) Cuando algún alumno/a justifique una enfermedad grave se actuará siguiendo el siguiente protocolo:

a. Actuaciones de la Secretaría:
I.- Durante el periodo de matriculación, los padres, madres o tutores del alumnado nuevos/as rellenarán una ficha dentro del programa de acogida del Centro en donde se recoge si el alumno/a padece alguna enfermedad que suponga el tener que administrar en el Centro algún medicamento. Además, si lo estiman oportuno, podrán aportar cualquier otra información médica que consideren de interés para el profesorado. (*)
II.- La Administración del Centro pasará dicha información al expediente académico personal de cada alumno/a.
III.- El Secretario/a del Centro, al finalizar dicho periodo de matriculación, elaborará un listado con la relación de alumnos/as y datos más relevantes aportados por los padres/madres o tutores/as legales que trasladarán a la Jefatura de Estudios. (*) Así mismo, también elaborará un listado con todos los teléfonos de urgencias médicas de la localidad, el cual será de fácil visualización en  la Sala de Profesores y Despachos.
IV.- Será labor también del Secretario/a eliminar la información aportada por los padres/madres o tutores/as legales una vez finalizado el periodo de formación del alumno/a en el Centro.

b. Actuaciones de la Jefatura de Estudios
I. La Jefatura de Estudios hará público dicho listado en la Sala de Profesores (*).
II. En el primer Claustro que se celebre informará al conjunto de los profesores/as de la relación de alumnos/as y las características fundamentales de la problemática alegada por los padres/madres o tutores/as legales. (*)
III. Será labor también de la Jefatura de Estudios informar en privado al profesor/a tutor/a correspondiente de cada alumno con todos los datos aportados por los padres/madres o tutores/as legales. (*)

c. Actuación Departamento de Orientación
I. Al principio de curso el Orientador del E.O.E. de la zona solicitará una información más profesional sobre actuaciones en cada caso.
II. Dicha información la trasladará a los tutores/as y Equipos Educativos correspondientes.

d. Actuación de la Dirección

I. El Director/a del Centro se entrevistará a principio de curso con los padres/madres o tutores/as legales que hayan solicitado la colaboración del profesorado para la administración de medicamentos o una especial atención por problemas médicos de sus hijos.
II. Informará y solicitará a los padres/madres o tutores/as legales la documentación necesaria (Documento de consentimiento e informe médico) según el informe 463/97-B.
III. Así mismo, el Director/a del Centro será el receptor y custodio de la oportuna medicación informando con claridad de su localización (Botiquín del Centro).
IV. Este protocolo, también se aplicará de cualquier manera y con el mismo procedimiento a cualquier alumno/a que se encuentre con esta problemática una vez finalizados los plazos ordinarios de matriculación.

(*) Hay que tener en cuenta, pese a la autorización de los padres, madres o representantes legales, el contenido de la Ley Orgánica de Protección de Datos y el deber de sigilo profesional exigible a todo empleado público.

Tomado del Gabinete Jurídico y de Estudios. F.E.CC.OO Andalucía