Son numerosas las Escuelas Infantiles que nos demandan asesoramiento sobre qué hacer ante el descenso alarmante de matrícula, de un tiempo a esta parte.
Hagamos una reflexión en profundidad, para dar una respuesta consistente y válida a vuestra demanda.
Esta preocupación de falta de niños en la "guarde" es un hecho generalizado en todas las escuelas infantiles de nuestro entorno. Es la pesadilla diaria de las profesionales, porque en ello nos va nuestro mismo medio de trabajo.
La tendencia de falta de solicitud de matrícula y bajas sobrevenidas empezó a hacerse ostensible en el 2009, de modo y manera que la matrícula cae progresivamente de forma constante desde entonces, según me informan en los Servicio de Plantificación Educativa, que llevan el tema. Algunas han echado el cierre, por el momento, o definitivo. La causa no es otra que la terrible crisis que está teniendo un impacto brutal y está incidiendo de lleno en el empleo de los padres. No sé si en vuestra diagnosis habéis contado con esta variable, creo que sí. El ignorarla o tenerla en cuenta depende que todo el trabajo que planifiquemos para recuperar la matrícula pueda ser o no baldío.
Hay elementos que habría que analizar, por ej. En unos casos, la decisión de ampliar el horario del centro en función de la necesidad de unas pocas familias viene repercutiendo en el resto de la comunidad educativa (aumento de las cuotas y del horario de los profesionales). Así se dan casos, que tras la ampliación del horario de un Centro que, por ejemplo, con 42 matrículas solo se quedan hasta las 5 de la tarde 10 o 12 alumnos/as. En estos casos, como había reducción de horas y por lo tanto reducción de cuota (en los cursos anteriores), al llegar septiembre se dieron de baja un número inusual de niños y niñas alegando la subida de la cuota a pagar. Por otro lado, las personas que no necesitan el horario hasta las cinco de la tarde (que son la mayoría) lo pagan aunque no lo utilizan. En la situación de estas localidades hay otras, y plantean que no hay necesidad del horario hasta las cinco de la tarde. Los horarios de los padres y madres que trabajan, dicen, son perfectamente compatibles permaneciendo el centro abierto de 7:30 a 15:00 horas.
Otro factor a tener en cuenta es la queja y el malestar generalizado de las familias con respecto a lo que consideran la arbitrariedad y el poco control en las exenciones de cuotas. Así resulta que unos pagan y otros no. Desde el punto de vista de las directoras de EI debería unificarse esta situación, o pagar todos, puesto que el 90% de los padres que trabajan se lo pueden permitir aunque sea una pequeña cantidad, o ninguno como en el 2º ciclo. Según ellas el comedor hay muchas familias que no lo necesitan pero, como no les cuesta nada, lo solicitan.
Otro tema a tener en cuenta es el de los padres que han quedado en paro. No es que valoren negativamente el servicio, sino que no le salen las cuentas. Las madres alegan que ni siquiera pueden cubrir la aportación mínima (68 Euros), viéndose obligadas a quedarse con sus hijos o a llevarlos a casa de la abuela. Unas arguyen que estarían dispuestas a llevar a su bebé si al menos el comedor no fuera obligatorio, pero según el convenio, en unos casos, si lo es.
